Una joya
muy tuya.
Nos gusta pensar que nosotros hacemos la primera parte, pero que tú la terminas.
Eligiendo un grabado, una inicial, el color del hilo o simplemente dejando que la plata encuentre su propia manera de acompañarte.
Porque una joya cambia cuando empieza a vivir sobre alguien. La plata se comporta de forma distinta en contacto con cada piel, el hilo envejece a su manera y, con el tiempo, la pieza empieza a guardar pequeñas señales de la vida que ha acompañado.
Una misma pieza puede sentirse completamente diferente dependiendo de quién la usa.
01 / El color también habla de ti
El bordado nos permite acercar cada diseño un poquito más a la personalidad de quien lo va a usar.
Puede ser intenso. Discreto. Colorido.
Puede llevar los tonos que siempre eliges o uno que jamás habrías imaginado llevar.
Pero hay algo todavía más bonito.
Incluso si dos personas eligen la misma pieza y exactamente los mismos colores, nunca tendrán exactamente la misma joya.
Porque cada Nuve se borda a mano.
Puntada por puntada.
La tensión cambia ligeramente. El hilo encuentra su propio camino. Las manos dejan pequeñas diferencias que sólo existen en esa pieza.
Parecidas, sí.
Idénticas, nunca.
Tu color.
En muchas de nuestras piezas puedes elegir la combinación de hilos y llevar el diseño hacia algo más sobrio, más vivo o simplemente mucho más parecido a ti.
Tus palabras.
Dependiendo de la pieza, podemos grabar un nombre, una fecha, unas palabras o ese pequeño recordatorio cuyo significado quizá sólo tú necesitas conocer.
Tu símbolo.
Algunos diseños también permiten agregar un dije de inicial: la tuya, la de alguien que amas o una letra que convierta una pieza en algo con un significado completamente distinto.
02 / Y después viene lo importante
En Nuve intentamos que la personalización funcione en muchos niveles.
Pero hacer una pieza tuya no termina cuando eliges los colores, agregas una letra o decides qué grabar.
De hecho, ahí apenas empieza.
Después la pieza se va contigo.
Aparece en fotografías. Viaja. Se guarda en una maleta. Te acompaña en días importantes y en cientos de días completamente ordinarios.
Y poco a poco deja de ser solamente una pieza que hicimos nosotros.
Se convierte en la tuya.