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El Hilo / No. 004 Nuve

Hacemos joyería
desde mucho antes
de saber escribir.

Antes de las marcas.

Antes de los anillos de compromiso.

Antes de cualquier moda.

Los humanos ya elegíamos pequeños objetos para llevarlos con nosotros.

Mucho antes de la escritura, nuestros antepasados perforaban, modificaban y cargaban sobre el cuerpo objetos encontrados a su alrededor.

Y ahí comienza una historia fascinante: la historia de la joyería es también la historia de nuestra necesidad de convertir objetos en símbolos.

Conchas. Piedras. Huesos. Dientes. Semillas.

01 / Antes de escribir

Los primeros adornos personales conocidos aparecieron miles de años antes que los primeros sistemas de escritura.

Aquellas primeras formas de joyería prehistórica podían estar hechas con conchas, piedras, huesos, dientes y otros materiales disponibles en el entorno.

Lo interesante es que muchos de esos objetos no resolvían una necesidad práctica inmediata.

No daban calor.
No servían para cazar.
No nos protegían de la lluvia.

Pero aparentemente necesitábamos otra cosa.

Necesitábamos
significar.

02 / El significado de las joyas

Es imposible saber qué significaba cada uno de aquellos objetos para la persona que decidió llevarlo consigo.

Pero a lo largo de la historia, la joyería ha servido para expresar identidad, pertenencia, creencias, vínculos, memoria y afecto.

Y miles de años después seguimos utilizándola de formas muy parecidas.

Decimos quiénes somos.
A quién amamos.
Qué creemos.
Qué necesitamos recordar.

Quizá por eso el significado de las joyas puede llegar a ser mucho más importante que el material del que están hechas.

Historia de la joyería y significado de las joyas desde los primeros adornos hasta la joyería contemporánea
Pequeños objetos / Grandes significados El Hilo / Nuve

03 / Miles de años después

Con el tiempo cambiaron los materiales.

Aprendimos a trabajar metales, cortar piedras, fabricar cadenas, grabar, pulir y transformar la materia con herramientas cada vez más precisas.

Hoy podemos trabajar con plata .925, cortar una pieza con láser y después pasar horas terminándola lentamente con nuestras propias manos.

En Nuve, por ejemplo, combinamos plata con hilo para crear joyería bordada a mano.

Cambiaron muchísimo los procesos.

Pero la intención de fondo se parece bastante.

Seguimos eligiendo
pequeños objetos
para darles
grandes significados.

Una argolla puede significar una promesa.

Una medalla puede convertirse en un símbolo de protección.

Un collar puede recordarnos a alguien que ya no está.

Una pulsera puede guardar un momento al que queremos volver.

Por eso, cuando diseñamos nuestras piezas de joyería, por supuesto que pensamos en la estética.

Pero pensamos todavía más en el simbolismo.

En las formas.
En los materiales.
En los colores.
En los pequeños detalles.

Porque crear algo que alguien decida cargar consigo todos los días es un privilegio.

Nosotros hacemos la pieza.
Tú le pones la historia.

04 / Una historia que no controlamos

Podemos diseñar una forma.

Elegir sus proporciones, trabajar la plata, decidir los colores y bordarla puntada por puntada.

Incluso podemos hacer joyería personalizada para que nombres, iniciales, fechas o símbolos formen parte de una pieza.

Pero eventualmente esa joya deja nuestro taller.

Alguien la recibe.

La usa. Viaja con ella. La lleva a una cena, una boda, un día completamente ordinario o uno que recordará durante toda su vida.

Y entonces sucede algo que nosotros no podemos —ni queremos— controlar:

cada quien le pone su propia historia.

05 / Joyería, símbolos y memoria

Algunas piezas hacen especialmente visible esa relación entre joyería, significado y memoria.

Un símbolo puede comenzar con una interpretación y terminar adquiriendo otra completamente distinta en las manos de quien lo lleva.

Un collar de plata puede convertirse en un recuerdo.

Una pulsera puede terminar representando a una persona, una etapa o un momento.

Y una pieza elegida simplemente porque nos parecía bonita puede, con los años, acumular un significado que nunca imaginamos cuando la compramos.

Ahí es donde un objeto deja de ser solamente un objeto.

Se convierte en algo
que queremos
llevar cerca.

06 / Seguimos haciendo joyería

Hace miles de años alguien perforó una concha, pasó algo a través de ella y decidió llevarla consigo.

Hoy hacemos algo bastante parecido.

Con otras herramientas.
Con otros materiales.
Con otras posibilidades.

En nuestro caso, hacemos joyería mexicana contemporánea en plata .925 y la terminamos a mano con hilo.

Plata.
Color.
Bordado.
Tiempo.

Materiales muy distintos a aquellos primeros adornos.

Pero detrás de ellos sigue existiendo esa misma necesidad profundamente humana de llevar cerca aquello que nos importa.

Los materiales y los procesos seguirán cambiando.

Pero esa necesidad no.

Seguiremos llevando cerca aquello que nos importa.
Nuve — Hecho despacio en México.